El ático se convirtió en un teatro de sombras silenciosas. A través de los lentes de largo alcance, veían a Sylvia moverse con la eficiencia fría de un autómata. Destruía, borraba, desmantelaba meses, quizás años, de trabajo meticuloso. No había prisa en sus movimientos, solo la determinación absoluta de no dejar nada de valor detrás. Era como observar a una araña devorando su propia telaraña ante la primera señal de peligro.
En el centro de mando, la tensión era palpable. Gael monitoreaba la t