El comedor privado de la clínica nunca había parecido tan pequeño. Clara había elegido deliberadamente una mesa íntima, forzando la proximidad, negándole a Alba la comodidad de la distancia. La iluminación era tenue, una lámpara de mesa que proyectaba círculos dorados sobre el mantel blanco inmaculado, creando un escenario que era a la vez íntimo y clínico.
Alba tomó asiento con la gracia de quien está acostumbrada a los tronos, depositando la carpeta de cuero junto a su plato. Sus ojos, del co