Por Alberto
Las 48 horas que tuve que esperar se me hicieron eternas, no porque dudara del resultado, sino porque trasladarme hasta Mendoza era perder demasiado tiempo en viajes.
Más allá de que trabajaba desde el hotel en mi laptop, algunos negocios necesitaban mi presencia y tenía que postergar reuniones.
-Son sólo dos días.
Murmuré.
En realidad, no me importaban tanto las reuniones, es que mi vida estaba sufriendo cambios fundamentales.
Por fin me deshice de Vivián, aunque demasiado tarde pa