René Chapman
En verdad pensé que Ivette no sería capaz de perdonarme tan rápido, pero cuando sus sutiles manos se entrelazaron con las mías y la rigidez de cuerpo cedió ante el mío, supe que tenía la mitad del camino ganado.
De manera inconsciente la he lastimado físicamente y eso es algo que me hacía sentir incomodo.
Sobre todo, porque jamás había puesto una mano sobre una mujer a menos que sea para hacerla sentir agotador e incansable placer.
El maltrato doméstico es algo que aborrezco con to