Ivette Russell
—¿De qué diablos estás hablando? —Abrí los ojos como platos.
El hombre me escrutó por mucho más tiempo del que puede considerarse cortés.
—Puede que René sea mi mejor amigo, pero aun el abuelo sigue siendo mi jefe inmediato. No puedo saltar una orden directa, si es él quien lo pide.
—¿Q-que… que ha hecho qué? —medio grité.
—Lo siento, Ivette. —Suspiró—. He de confesar que cuando me lo pidió me sentí un poco ansiosos y tal vez… culpable. Pero después de haber descubierto tales cos