Ivette Russell
Sentí un poco de alivio al haber logrado que René se quedara a mi lado.
No imagino lo terrible que hubiese sido pasar la noche en vela, estando completamente sola.
—¿Te dormiste? —preguntó con voz ronca, en algún punto de la noche.
—No.
Suspiré.
—Su muerte se siente muy irreal.
—Creo que será difícil para la niña —confesé—. Así que no me imagino como lo llevas tú.
—Siento pena por ella, ¿Sabes?
—¿Por Tabby? —Fruncí el ceño, aunque no pudiera verme.
—Por mi nana. Siempre fue una b