René Chapman
Mirar como la expresión Ivette cambiaba de feliz a una muy preocupada, me hizo reaccionar rápido y abordar la situación.
—Creo que le pasa algo a la niña.
—¿Por qué?, ¿Qué tiene?
Toqué sus brazos y pies, sintiéndolo especialmente fríos y sudorosos. Luego acerqué una oreja a su rostro y pude sentir lo entrecortada y cansina de su respiración.
—Mantén la calma, llevaremos a la bebé a la clínica ya mismo.
A la carrera, bajamos el montón de escalones que habíamos subido.
—¿Qué pasa? —q