Ivette Russell
Si René no hubiese estado a mi lado, sinceramente no sé qué habría sido de mí y de mi hija.
La serenidad y madurez con la que abordó la situación, fue, en parte, lo que nos hizo salir victoriosos de ella.
Pasé las precedentes horas pegada a la cuna de Tabatha, pues, no quería perder detalle de su evolución ante el tratamiento que le habían recetado para la prevenir inflamaciones o infecciones.
—Deberías descansar —sugirió—. Me encargaré de vigilarla mientras duermes un poco.
—No,