POV de Santiago
El ruido en la cámara no fue inmediato.
Primero fue un murmullo bajo, como un animal despertando. Luego creció, capas de voces superpuestas, sorpresa, indignación, incredulidad. El Consejo no estaba acostumbrado a que alguien los desafiara así. Mucho menos a que lo hiciera un Alfa… y su mate.
Mantuve la mano sobre mi pecho, firme, visible. No bajé la mirada. No retrocedí.
Lucía estaba a mi lado.
Y eso lo cambiaba todo.
Sentía su miedo a través del vínculo, sí, pero también su fuerza. Esa quietud tensa que solo aparece cuando alguien ha decidido no romperse, sin importar lo que venga después. Me atravesó como una descarga. Mi loba rugió, aprobando, reclamando.
Mía.
El consejero principal levantó una mano, y el ruido se apagó poco a poco. Sus ojos, antiguos y fríos, se clavaron en mí.
«¿Comprendes lo que estás declarando, Santiago?», preguntó. «Al proclamarla como tu mate ante este Consejo, la colocas en el centro de una tormenta política que no elegiste… pero que ahora