POV de Lucía
El silencio después de sus palabras se sintió más pesado que la amenaza misma.
Ya veremos.
Resonó en mi cabeza mucho después de que el consejero lo dijera, hundiéndose bajo mi piel como agua helada. No aparté la mirada de él. Me negué a darle esa victoria. Mis manos temblaban, pero mi espalda permaneció recta, el mentón en alto. El miedo recorría el vínculo como un ser vivo, pero debajo de él —profundo, obstinado, innegable— había algo más fuerte.
Desafío.
La mirada del consejero s