Ariel lo estaba disfrutando, imaginó que la piel de sus senos era suave pero la realidad era mucho más. Por más que Jesse le presionaba a continuar, él seguía a su ritmo, probando cada centímetro de su cuerpo.
La chica se retorcía bajo sus caricias, Jesse no recordaba que un hombre le tratara con tanto esmero, no podía seguir tan pasiva, ella también quería verlo perder el control.
Le obligó a tomar su lugar en la cama, puso su trasero hacia la cara de Ariel y se concentró en masajear el miembr