Una sorpresa al final del camino.
El día de la ceremonia llegó y Jesse estaba nerviosa.
- ¿ Segura debo caminar hacia el altar? No puedo entrar desde atrás del párroco?- preguntó Jesse a quien peinaban en un moño alto.
- No mires hacia los lados, además, sólo seremos tu familia en los bancos.- le calmaba Samanta.
- Me siento como un árbol de navidad.- decía observando su rostro en el espejo, la maquilladora le había peinado y puesto maquillaje.
- No es así, el maquillaje es sobrio y el peinad