Ariel se mantuvo vigilando el estado de Jesse en su departamento, tal como se comprometió con el ginecólogo.
- Ariel, ya me siento bien, no necesito que me controles signos vitales tan seguido.- se quejó Jesse.
- No lo sabré si no te controlo.- le decía tomándole la presión.
- Te diré si siento algo extraño.-
- No lo hiciste hoy.- le cobró lo sucedido.- Sólo no hables por unos minutos.
Le obedeció esperando que terminara su revisión, pero no se quedaría con esa explicación a mitad de camino.
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