Con el brazo la levantó y puso sobre sus piernas mirando hacia el frente, estaba tan mareada con sus besos que no pudo pelear para evitarlo. Jesse tenía la sensación de conocer esos labios de antes, le estaba dejando sin aliento.
- Ariel…déjame respirar….-le rogaba contra su boca.-
- No quiero…- le dijo tocando con la punta de su lengua la de ella.
Eso fue suficiente para dejarse llevar otra vez.
El sabor de esa lengua era conocido, igual que el calor abrazador que emanaba, indudablemente eran