La alarma de su celular, sonó como lo programado a las seis am, Jesse movió su mano para silenciarla, extrañamente le dolió el cambio de posición.
Estaba dentro de la cama, su habitación ordenada, tal como la recordaba del día anterior, algo no calzaba de esa escena.
Todavía seguía dormida, tenía clases a las nueve de la mañana, podía dormir media hora más, pero no le calzaba lo que veía en su dormitorio, cerró nuevamente sus ojos y se cubrió con la sábana hasta la cabeza, de repente se sentó a