Rafael habló con determinación y dureza, su cabeza estaba completamente irritada por tener que ver como ella sonreía de esa manera.
—No mereces sonreír, no mereces ser feliz —musitó con rabia.
—¿Crees que no lo sé? No tienes por qué venir a recordarlo.
Él la sujetó con fuerza evitando que ella pudiera tan siquiera moverse unos cuantos centímetros..
—Max me hartó esta noche con su insistencia para que volvieras, no tienes otra opción.
—Te equivocas Rafael, sí tengo otra opción. No volveré a