Abigail cerró la puerta para que ella no viera a Rafael… a pesar de todo, no quería que él tuviera problemas.
—No creí que estuvieras aquí… ¿Abigail, verdad? —ella la miró de arriba a abajo con prepotencia—. Me enteré que mi esposo te despidió.
—No estoy aquí por su esposo, estoy aquí por Max. —Zoe se rió con suavidad.
—Pero deberías mantener la distancia, ya no haces parte de la empresa. —Abigail subió sus cejas con sorpresa—. No haces parte de este mundo.
—Señora, estoy aquí por Max, no p