Elizabeth llegó hasta el hospital en donde estaba Zoe. Miró con desdén en el lugar como si se tratara de la peor posible que había visto en su vida.
Zoe subió la mirada cuándo vio a la mujer sonrío. Tener una aliada más no estaba nada mal.
—Levántate de ahí, deja de victimizarte y perder el tiempo.
—Señora, buena tarde, es un gusto también saludarla. ¿Por qué no me dijo que venía? —Elizabeth rodó los ojos.
—¿Por qué tendría que decírtelo? Tu vida es un caos, el matrimonio con Rafael es un c