El auto se detuvo frente al edificio de Anabela. Max apagó el motor pero no se bajó. Damián estacionó detrás de ellos.
—Quedémonos aquí un momento —dijo Max mirando el edificio—. Necesitamos un plan sólido antes de movernos.
Anabela lo miró con el ceño fruncido.
—Pensé que el plan era ir al hotel y...
—El plan —la interrumpió Damián bajándose de su auto y acercándose a la ventanilla— es asegurarnos de que todo esté coordinado. Los agentes federales, mis hombres, las rutas de escape. No podemos