La mañana de la boda llovió durante veinte minutos y luego salió el sol como si Italia hubiera decidido que el drama meteorológico era innecesario cuando el drama humano ya era suficiente.
La ceremonia era en el jardín de la casa del lago porque Constanza insistió en que los Vidal se casaban en casa o no se casaban y porque Emma dijo que si tenía que casarse en una iglesia iba a tener un ataque de ironía del que no se recuperaría nadie. Treinta sillas blancas en dos filas fre