Ziara no recordaba cómo llegó a su habitación.
Solo sabía que había subido las escaleras como si caminara bajo el agua, con el pecho apretado y las manos frías.
Tres días.
Tres días para casarse con un hombre que no la quería,tres días para convertirse en una figura pública que toda una familia despreciaba,tres días para enfrentarse a un mundo que siempre la había visto como un estorbo.
Se dejó caer en la cama,los ojos le ardían, pero no lloró...no aún.
El silencio en la casa era extraño,pesado