La idea no apareció de golpe,no fue una revelación ni un impulso repentino llegó como llegan las verdades incómodas...sin dramatismo, sin urgencia, pero con una persistencia imposible de ignorar.
Ziara lo notó esa noche, mientras deshacía la maleta que llevaba semanas sin terminar de vaciar, ropa que ya no usaba, papeles doblados “por si acaso”, recuerdos que no dolían lo suficiente como para tirarlos, pero tampoco lo bastante como para guardarlos con cuidado, se quedó quieta, sentada en el sue