Ziara no se despidió de la casa.
No recorrió los pasillos una última vez, ni cerró puertas con nostalgia aprendió hacía tiempo que los lugares no se despiden de las personas; son las personas las que se quedan demasiado tiempo esperando algo que no vuelve.
Salió antes del amanecer.
La ciudad aún dormía, envuelta en ese silencio tibio que existe solo unas horas antes de que todo vuelva a exigir explicaciones, el coche la esperaba con el motor encendido no llevaba joyas,no llevaba recuerdos innec