El golpe no llegó con violencia llegó con elegancia.
Sophia sabía hacer eso mejor que nadie: destruir sin levantar la voz, sembrar dudas con sonrisas y palabras suaves,el ataque empezó esa misma mañana, envuelto en aparente normalidad.
Ziara lo supo incluso antes de leerlo,los murmullos, las miradas,ese silencio extraño que se instaló en la empresa cuando ella cruzó el vestíbulo no era rechazo abierto era sospecha.
Ziara avanzó con la espalda recta, el paso firme, ignorando la presión invisible