[PUNTO DE VISTA DE AURORA]
Me quedé paralizada fuera de la cámara del rey, con los dedos suspendidos sobre la madera pulida. Cada latido resonaba como un tambor de advertencia. Miré a mi alrededor, buscando una salida, pero todos los guardias estaban allí: silenciosos, inmóviles, con la mirada perdida. Ninguno se atrevió a cruzarse con la mía, ninguno pensó en ayudar a abrir la puerta.
Con la mano temblorosa, llamé.
"Pase".
La voz era baja, cortante, cortante, y me revolvió el estómago. Tragué