[Punto de vista de Lumi]
Me paré frente al espejo, girándola ligeramente, dejando que mis ojos vagaran por mi reflejo.
¡Maldición! Hasta yo tenía que admitirlo: soy hermosa. La seda me abrazaba como si supiera dónde estaba, mi piel brillaba bajo la suave luz de las velas. Cada rizo, cada curva, cada detalle deliberado me devolvía la mirada como si el propio espejo me asombrara. Levanté la barbilla, con una lenta sonrisa tirando de mis labios. La perfección no es casualidad. Soy lo que llaman pe