[Punto de vista de Galvin]
La puerta se cerró tras mí con un golpe sordo.
Un aire fresco me rozó la cara, pero no llegó al calor que me ardía en el pecho.
Nina, Lucas y Mike me esperaban en la puerta, apoyados contra la pared de piedra que daba a la habitación, como si esperaran un veredicto. Nina se irguió al verme. Su sonrisa burlona se desvaneció.
—Oh, Dios mío —murmuró, recorriendo mi expresión con la mirada—. No me digas que le diste un susto de muerte a la pobre chica.
—Nina. —Mi voz era