[Punto de vista de Lumi]
No llamé. La puerta se abrió bajo mi palma, y allí estaba ella, saliendo del baño, con el vapor aún pegado a su piel. El agua resbalaba por las puntas de su cabello, oscureciendo la fina tela de su vestido al rozar los hombros. El aroma a jabón —limpio, caro— flotaba en el aire.
Así que tuvo el valor de bañarse.
Una risa se me escapó de la garganta, seca y aguda. Cerré la puerta tras de mí con deliberada lentitud y crucé la habitación, mis botas susurrando contra el m