XXI

Me mantuve serena, esperando a que Alexander apareciera mientras me fumaba un cigarrillo; por primera vez no exploté ante una noticia de ese nivel, si: era algo realmente terrible pero no era un nuevo descubrimiento ya mi corazón estaba hecho trizas... No había más que hacerle, el dolor en el pecho y el inevitable vacío que sentía en mi interior eran cosas que de momento no podría controlar ni tratar, no hasta que estuviera en un ambiente más sano si es que la vida me daba la oportunidad.

Eva
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