Admiraba la lealtad de mi esposo pero a la vez me resultaba un castigo verlo en esa situación de desesperación, él no lo merecía... No era justo que tuviera que sufrir tanto por una mujer como yo, que nunca fui tan buena a excepción de los primeros años. Pero como su mujer, luego de firmar el acta matrimonial la verdad es que dejaba muchísimo que desear. Amaba profundamente a Alexander pero no me podía autoemgañar de que no hice añicos todo lo bueno que tuvimos, que mi crisis emocional fue tan