Cuando volvieron de la luna de miel el ambiente se volvió tenso, parecíamos un mal tercio y ciertamente eso eramos. Parecíamos un trío triste, desafinado y desagradable. La felicidad ya no los traslucía aunque Alexander aprovechaba la mínima oportunidad en que yo los estuviera viendo para tener gestos cariñosos con Tamyria: besos de lengua duraderos, apasionados, candentes... Abrazos tiernos, plagados de cariño y una extraña necesidad un tanto angustiante... Caricias indecentes, mordaces, inclu