En los días siguientes, Astor había dado la orden de que lo dejaran completamente solo, ni siquiera a la emperatriz madre se le permitía verlo. Se comentaba por el palacio que últimamente el emperador tenía pésimo humor, nadie lo culpaba por ello, pues entendían perfecto por lo que estaba pasando, así que todos, sin excepción, acataron su orden.
Pero solamente pasaron dos días, para que Eleanor fuera en contra de los deseos del demonio y por fin se animara a ir a verlo.
Con un poco de ayuda, pu