Cuando Cordelia vio atravesar por la puerta al emperador del reino del oeste, pensó que estaba viendo visiones, los pequeños que estaban bajo su cuidado, rápidamente se acercaron a los recién llegados, Galen un poco tímido, tomó la mano de su madre, mientras que Novak, bastante curioso, se agarró de la pierna de su padre, este le sonrió.
—Su majestad — saludó Cordelia, dando una reverencia, al reconocer que en efecto todo era real.
—Así que usted fue quien ayudo a Eleanor a escapar. — le dijo,