—Perfecto, me quedaré en tu casa por un tiempo —dijo Celeste.
—Isabella aún no se ha ido del país, ¿verdad? ¿Y si esa loca aprovecha que todavía está aquí para vengarse de ti? Así que me haré cargo de llevarte y traerte del trabajo...
—No te molestes tanto, ¿no tienen los Acosta gente aquí en el país? El hermano de Isabella. Acabamos de firmar el documento hoy, seguramente van a hacer que alguien la vigile —respondió Marisela.
—De verdad ya no tengo ningún problema, gracias por preocuparte, pero