Capítulo 622
Le vino una idea, si no era ahora cuándo más iba a acusar.

—Eduardo... —Celeste se detuvo, se volteó a mirar al anciano en la cama de hospital, con voz lastimera.

—¿Después puedo venir a ver a Marisela todos los días? ¿Puedo quedarme un rato más cada vez para hacerle compañía?

Eduardo sin dudarlo dijo:

—Por supuesto, puedes venir cuando quieras, quedarte el tiempo que desees, nadie te va a detener.

Celeste no respondió, solo se volteó a mirar al "guardián de cara negra" en la puerta.

Eduardo tam
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