—Además, mi fallo esta vez no fue por mi culpa, fue porque no me dijiste de antemano que esa mujer tenía guardaespaldas protegiéndola en secreto —dijo el hombre nuevamente.
—Dame una oportunidad más, garantizo que no habrá accidentes. Antes quería llevármela y eliminarla, esta vez la mataré directamente en la calle —su tono era siniestro y cruel.
Isabella guardó silencio sin hablar. Era cierto que por el momento no tenía manera de contactar otros asesinos profesionales.
Además, el plan original