Daniel echó un vistazo al canalla que lo miraba con los ojos llenos de protesta. Aunque el otro estuviera dispuesto, él no tenía intención de ir a quedarse en casa de los Cárdenas, porque también estaba su hermana.
¿No podía traer a Isabella también?
Ja, ja, eso sería realmente como enviar al cordero a la boca del tigre.
—Gracias por la buena intención, abuelo Eduardo. Ya tengo un contrato a largo plazo en el hotel, además mis horarios de entrada y salida no son fijos, no quiero molestarlo —decl