—¿Alguna vez te importó lo que me gustaba? —preguntó Marisela mirándolo de reojo, sin expresión.
Lorenzo se quedó mudo al instante, con una expresión paralizada.
Marisela regresó a la pequeña habitación de invitados, dejando al hombre inmóvil, con una mirada absorta que reflejaba arrepentimiento y culpa.
Como él había regresado temprano, Marisela se preparó para ir a comprar los ingredientes.
—¿Adónde vas? —preguntó Lorenzo al ver que apenas había llegado y ella ya se marchaba.
—Al supermercado