—Marisela es realmente una chica increíble, hermosa y con buen cuerpo. Su cintura es tan fina que puedo rodearla con una sola mano, y sus manos son tan suaves... Está un poco delgada, pero no importa, ya me encargaré de que engorde un poco en el futuro.
¡Lorenzo y Celeste quedaron impactados! Lorenzo, enloquecido de celos, con los ojos inyectados en sangre, fulminó con la mirada la figura que se alejaba y gritó completamente fuera de sí:
—¡Ulises! ¡Hijo de puta! ¡Lárgate de una vez! ¡Aléjate de