Después de decir eso, colgó el teléfono, dejando a Ulises en silencio.
No solo su hermana se negaba a ir, sino que además insinuaba una burla despiadada: Te pasa por no conseguirte una cuñada antes. Soltero y rogando por todos lados.
Ulises suspiró resignado.
Esta hermana era insoportable, demasiado cruel.
Cerca de la hora de salida, Celeste, muy contenta, tomó su bolso y salió media hora antes. ¿Y por qué tenía tanto descaro?
Porque la empresa era de su familia. Ella era la señorita Bustamante