[No te preocupes, señor Cárdenas. Cuidaré muy bien de Marisela. Esta noche reservaré diez modelos masculinos para consolar su corazón herido~]
Cuando Lorenzo intentó llamar de nuevo, no pudo conectarse. Furioso, arrojó el teléfono a la alfombrilla del asiento del copiloto.
—¡CELESTE! —masculló Lorenzo entre dientes, agarrando con fuerza el volante.
¡Si se atrevía a traer modelos para Marisela, no dudaría en destruir a los Bustamante!
En medio de su ira, sintió una oleada de miedo y ansiedad. Le