Marisela permaneció en silencio, mirando a Celeste que estaba paralizada y sorprendida. Aún no le había confesado la verdad, lo que la hizo sentir nerviosa por un momento.
—Marisela, ¿conoces a Lorenzo? —preguntó Celeste en ese momento.
—Te lo explicaré más tarde —respondió Marisela, intentando liberar su brazo.
—¿Por qué no lo dices ahora? ¿Acaso nuestra relación te avergüenza tanto que ni siquiera puedes hablar de ella? —exclamó Lorenzo, enfurecido.
Al escuchar esto, Celeste abrió los ojos com