Al llegar al hospital, el médico, al ver sus heridas, le reprochó que no cuidara su cuerpo —las ampollas estaban todas reventadas, y una infección no sería cosa menor.
Marisela bajó la mirada sin decir nada, observando sus pies rojizos y llenos de heridas.
No era que no se cuidara, es que...
Había alguien que no pensaba dejarla en paz.
El médico siguió examinando y descubrió que la joven tenía también moretones graves en la zona lumbar y el coxis, heridas en los brazos, los ojos hinchados de tan