¿Cómo podía Marisela buscar a otro hombre? ¡¿Cómo podía?!¿No se suponía que ella lo amaba? Incluso si quería darle celos, ya lo había logrado. ¿Por qué no regresaba de una vez?
¿Hasta cuándo iba a continuar con esta farsa?
Los ojos de Lorenzo estaban inyectados de sangre, sus dedos entrelazados tan fuertemente que los nudillos se habían puesto blancos.
En ese momento entró Aurelio y vio que el señor Cárdenas no estaba trabajando, solo miraba furiosamente la pantalla. Antes de que pudiera hablar,