Andrés le explicó que desde que Lorenzo había salido del hotel, había sufrido un ataque de migraña que ya duraba más de un día. La situación era grave.
Celeste no pudo ocultar su sorpresa.
Sabía que Lorenzo sufría dolores de cabeza ocasionales; había visto las botellas de analgésicos en su mesa de noche.
Pero nunca imaginó que fuera algo tan serio. Siempre había supuesto que era por estrés laboral.
Al llegar a la casa, todo quedó claro.
Nada más entrar, un estruendo resonó desde el piso de arrib