Celeste se sobresaltó. Al otro lado de la habitación, Miranda levantó la barbilla, con una sonrisa satisfecha.
—¿Oíste? ¡Te dijo que te largues! —replicó Miranda con arrogancia—. Si sigues aferrándote, haré que te saquen a golpes.
Pero entonces, la voz de Lorenzo volvió a sonar, helada y contundente:
—Le dije a tú que te largues.
Miranda se quedó boquiabierta, incapaz de creer lo que acababa de oír. Su rostro enrojeció y luego palideció por completo.
—Señor Vargas, pero... ¡Celeste lo traicionó!