Mientras tanto, Lorenzo dormía profundamente.
Entre sueños, su brazo se movió instintivamente, buscando la presencia de alguien a su lado. Tardó unos segundos antes de abrir los ojos y mirar el espacio vacío. Permaneció inmóvil, confundido.
Había soñado que Celeste estaba allí.
Resultó que de verdad fue un sueño.
El dolor de cabeza que lo había atormentado había desaparecido. Una sonrisa amarga cruzó sus labios mientras se sentaba. Entonces, al apoyar la mano en la cama, tocó algo pequeño y redo