Celeste estaba furiosa. ¿Acaso la tomaba por tonta?
Al principio, no le dio importancia a los rumores sobre Lorenzo y Sandra, pero al ver el beso marcado en su camisa, se sintió profundamente decepcionada.
Lorenzo la sujetó firmemente contra su pecho, observando detenidamente el color de su labial. Al notar que no coincidía con el de la mancha en su camisa, frunció el ceño, algo molesto por la situación.
—Escúchame, por favor, déjame explicarte, ¿sí?
—¡No quiero escucharte! —Celeste replicó con