Pero, ¡hombre! ¡Ella no quería quedarse a su lado!
¿No le importaba nada la sensación de su propia esposa?
Sin embargo, al pensarlo, se dio cuenta de que probablemente en realidad no le importara nada… De lo contrario, debería haberse contenido un poco el temperamento ante Rosa…
En ese momento, Lorenzo de repente le dio un golpecito en la frente:
—Eres realmente una tontita. Ya que entendiste la situación, ¿por qué aun así entraste en la piscina?
Celeste se frotó la frente dolorida por el golpec