Al instante, el rostro de Rosa se palideció drásticamente. Ella había conocido a Lorenzo desde muy pequeña, y en todos estos años nunca lo había visto defender a nadie. Siempre lo había visto como una persona fría y distante.
Pero ahora, al ver su actitud hacia Celeste, se dio cuenta de que se había equivocado.
Ella no podía aceptar el resultado. ¡Una zorra que solo sabía seducir a los hombres como Celeste no merecía tanta protección de Lorenzo!
Sus ojos se enrojecieron:
—Lorenzo, ¿la quieres ta